Dic 022008
 

Tras tres horas intentando escribir sobre el paro…he escrito y borrado 50 veces este post, bloqueo absoluto. Me pasó también el día del accidente de Barajas. Así que os dejo con un vídeo porque los tres millones de la cifra de hoy son algo que merece un mínimo de respeto. Y en caliente yo no sé lo que es eso.

El clímax en el minuto dos: los jefazos de Chrysler , General Motors, y Ford, llegan a la Casa Blanca en avión privado (cada uno en el suyo) a pedir unos “miles de milloncitos” sin un triste folio que explique por qué y para qué bajo el brazo. Con la amenaza de despedir a tres millones de trabajadores les vale para que les vuelvan a dar cita. Eso es chantajear como dios manda y no lo de Gallardón a Rouco.
 Ver a una profesional sobresaliente, como el resto de los que aparecen en el vídeo, sobre todo Vicente Vallés a mi gusto, partirse de la risa mientras narra una situación que hace un año hubiese parecido producto de la imaginación de Pedro Jota puede parecer surreal. Pero no lo es: lo surreal y por desgracia real, es lo que cuenta. Y está pasando en todo el mundo. Hace 100 años nos explotaban: hoy somos capaces de reventar con gusto y sin abrir la boca. Y encima nos parece superdemocrático.
No podemos hacer ni una triste huelga: deseando está la patronal de firmar otros 50.000 despidos con la excusa. No se quién se habrá inventado esta forma de convencer a la plebe para dejarse robar, pero menudo cerebro. Y seguro que no termina en Tele5 torturado por las dos Isabeles y Maria Antonia.

  No Responses to “Historias del Capital: El atraco liberal y perfecto”

  1. Mal lo tenemos, Oscar.

    O el estado coge por los cataplines a las entidades financieras, y les exige que apoyen a las pymes mediante la financiación de los incrementos en el aplazamiento de pago que las grandes empresas que las subcontratan o los ayuntamientos y diputaciones por falta de presupuesto les están debiendo, o estas pymes no van a tener más cojones que cerrar y dejar en la calle a muchos trabajadores.

    Los Bancos y Cajas tienen un producto llamado factoring, que precisamente sirve para eso, para financiar las facturas entre el momento de su extensión y el momento de pago que cada vez es más largo. Esto no es gratis, porque los intereses se los cobran al cliente de factoring no al deudor que retrasa el pago, pero por lo menos les ayudan a no tener que solicitar una situación de suspensión de pagos, en una palabra, les ayudan a no cerrar.

    Y esto es muy importante cuando los deudores son precisamente el sector público, ayuntamientos y diputaciones que en este momento están retrasando pagos por falta de presupuesto.

    La situación está jodida, Oscar. Muy jodida. Y el estado tendrá que poner los cojones sobre la mesa, y obligar a los ayuntamientos a facturar aunque con prórroga, y a los bancos y cajas a financiar sobre esas facturas.

    Salut.

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