Feb 232008
 

Jorge Verstrynge, el que fue secretario de Alianza Popular y delfín de Fraga reserva las últimas páginas de su libro, “memorias de un maldito” para una sorpresa: el relato de unas propuestas de Fraga que rozaban la ilegalidad. Es su relato. Ocurrió el 29 de julio de 1986, después de la segunda victoria electoral socialista, en una reunión a la que también asistió Carlos Robles Piquer, cuñado del “patrón” como llama a Fraga en su libro.

Según Verstrynge, y para su sorpresa, Fraga, ante la evidencia de que no habría nuevas elecciones generales en cuatro años pues el PSOE había vuelto a ganar por mayoría absoluta, planteó tres hipótesis «para llegar al Gobierno antes…»

1.- La primera de tales hipótesis partía de que el rey Hassan diera un golpe de mano contra Ceuta y Melilla. En ese caso, el Rey no tendría más remedio que «provocar la formación de un Gobierno de Concentración Nacional», en el que AP exigiría una vicepresidencia y las carteras de Defensa, Interior y Justicia. Pasada la crisis, ese Gobierno convocaría elecciones generales anticipadas.

2.- La segunda oportunidad llegaría «con ocasión de algún movimiento militar…», que desembocaría también en un Gobierno de Concentración y en las reivindicaciones del caso anterior.

3.- La tercera alternativa, que no era descartable, sería un atentado de ETA contra el presidente del Gobierno, que daría lugar a una reacción parecida a la expuesta.

Verstrynge asegura que las ideas le parecieron descabelladas y que opuso objeciones tratando de controlar su indignación. En realidad, tal como queda reflejada la exposición de Fraga, aquello no era más que un planteamiento de hipótesis para tener prevista, en caso de que ocurrieran, la reacción del partido. Pero Verstrynge, sin embargo, sugiere que había algo más. «Mi mundo había dado un vuelco», escribe, para añadir: «Estaba ante un hombre que, en su desesperación por llegar al poder, estaba dispuesto a aprovechar cualquier situación, incluso la golpista, para apalancar su posición. Un hombre que ante la negativa de las urnas a darle lo que deseaba, comenzaba a buscar alternativas no exactamente democráticas, o ponía esperanzas en un magnicidio». El entonces secretario general no se queda ahí sino que añade alguna especulación notablemente arriesgada: «Si su desesperación [la de Fraga] iba en aumento —lo cual era posible si los poderes económicos le daban la espalda definitivamente— el paso siguiente podía ser provocar situaciones en las que Fraga quedara personalmente beneficiado, aunque dichas situaciones fueran catastróficas para el país».

“Memorias de un maldito”
Jorge Verstrynge. Editorial Grijalbo. Barcelona. 1999

  2 Responses to “Golpe de Estado 23-F: ¿Los herederos de Tejero?”

  1. YO ESTUBE A HAY

  2. TODO ES MENTIRA LA VERDAD PRONTO SE SAVRA

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