Feb 142008
 

La Ley de Memoria Histórica que tanto alarmó a algunos no mencionaba por ninguna parte lo que se hace en el resto de países del mundo cuando cae una dictadura: enjuiciar a los que apoyaban y formaban parte del gobierno terrorista. Aunque el Gobierno Vasco está realizando un gesto simbólico al respecto.Con la única oposición del PP.

A Manuel Fraga y Rodolfo Martín Villa les acechan aún los fantasmas del pasado por sus responsabilidades políticas sin depurar durante la Dictadura y los meses siguientes a la muerte de Franco. Ayer, la comisión especial del Parlamento vasco que investiga la muerte de cinco trabajadores por disparos de la Policía, el 3 de marzo de 1976, en Vitoria, aprobó por unanimidad pedir la comparecencia de ambos afines entonces al dictador fascista Francisco Franco y actuales políticos del PP para que den su testimonio de lo ocurrido aquel fatídico día.



Todos los grupos, excepto el PP, acordaron solicitar la comparecencia de Fraga, entonces ministro de Gobernación, y de Martín Villa, ex ministro de Sindicatos, dentro de una lista de 14 personas entre las que figura también el ex ministro de Presidencia Alfonso Osorio. El siguiente paso será escuchar a dos de los presuntos culpables de aquella masacre. Y según la presidenta de este grupo de trabajo, Maixabel Azpillaga, eso será posible durante los meses de marzo y abril, si bien Fraga y Martín Villa podrán dar su versión por escrito.

La masacre de Zaramaga

Vitoria. Zaramaga es uno de los barrios más populosos de la ciudad, con cerca de 16.000 habitantes. Está situado al norte de la misma. La mayor parte del barrio fue edificado en las décadas de 1950 y 1960 como un barrio obrero promovido por la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria. Es un barrio de fuerte tradición obrera, motivada por su población y por la cercanía que tenía a los principales centros industriales de la ciudad, la fábrica de Michelin y Forjas Alavesas.

El 3 de marzo de 1976, tras casi dos meses de huelgas en demanda de mejoras laborales, la idea de convocar un paro general comienza a salir adelante. Las fábricas del cinturón industrial de Vitoria-Gasteiz, paradas. Las tiendas, cerradas. Franco está muerto y enterrado.

Las gentes se atreven a reunirse y marchar por las calles, pero la ciudad está “tomada” por miles de policías. Se suceden las cargas de los “grises”, que tratan de impedir la celebración de una asamblea masiva. Por todas partes suenan los disparos de bolas de goma y botes de humo. Pasan grupos corriendo. No se quieren testigos, así que la policía dispara a las ventanas de quienes todavía no han bajado las persianas.

El comité de huelga corre la voz: hay que agruparse en el interior de un templo. Piensan que, allí, estarán a salvo. En teoría, es suelo “inviolable”. Varios centenares de personas, en efecto, consiguen reunirse en asamblea dentro de la iglesia de San Francisco de Asís. La policía rodea el edificio. Siguiendo las órdenes del mando, decenas de policías irrumpen en el templo, sin dejar de disparar sus fusiles ametralladores, contra la multitud que no puede escapar -todas las puertas han sido cerradas-, que grita horrorizada, que se desploma ensangrentada.


Manifestación en Vitoria, 1976

La policía resolvió la situación que habían creado a tiro limpio, asesinando a Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de Grupos Diferenciales, con 30 años.
Dos obreros asesinados directamente en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, más de sesenta heridos graves, la mitad con heridas de bala, y cientos de heridos leves.
Este es el texto de la grabación policial:

V-1 a Charlie. Cerca de la iglesia de San Francisco es donde más grupos se ven. ­Bien, enterados

­Charlie a J-1. Al parecer en la iglesia de San Francisco es donde más gente hay. ¿Qué hacemos? ­Si hay gente ¡a por ellos! ­¡Vamos a por ellos!».

­J-1 a Charlie. Charlie, a ver si necesitas ahí a J-2. ­Envíalo para aquí para que cubra la espalda de la iglesia. ­

J-3 a J-1 Estamos en la iglesia. ¿Entramos o qué hacemos? Cambio». «…­Entonces lo que te interesa es que los cojan por detrás. ­Exacto».

J-1 a J-2 Haga lo que le había dicho (acudir en ayuda de Charlie a Zaramaga). ­Si me marcho de aquí, se me van a escapar de la iglesia. ­
Charlie a J-1. Oye, no interesa que se vayan de ahí, porque se nos escapan de la iglesia. ­…Mándennos refuerzos, si no, no hacemos nada; si no, nos marchamos de aquí si no, vamos a tener que emplear las armas de fuego. ­Vamos a ver, ya envío para allí un Charlie. Entonces el Charlie que está, J-2 y J-3, desalojen la iglesia como sea. Cambio. ­No podemos desalojar, porque entonces, entonces ¡Está repleta de tíos! Repleta de tíos. Entonces por las afueras tenemos Rodeados de personal ¡Vamos a tener que emplear las armas! Cambio. ­Gasead la iglesia. Cambio. ­Interesa que vengan los Charlies, porque estamos rodeados de gente y al salir de la iglesia aquí va a ser un pataleo. Vamos a utilizar las armas. Seguro, además ¿eh? ­

Charlie a J-1. ¿Ha llegado ya la orden de desalojo a la iglesia? ­Si, si la tiene J-3 y ya han procedido a desalojar porque tú no estabas allí. ­Muy bien, enterado. Y lástima que no estaba yo allí». «Intento comunicar, pero nadie contesta. Deben estar en la iglesia peleándose como leones. ­

¡J-3 para J-1! ¡J-3 para J-1! Manden fuerza para aquí. Ya hemos disparado más de dos mil tiros. ­¿Cómo está por ahí el asunto? ­Te puedes figurar, después de tirar más de mil tiros y romper la iglesia de San Francisco. Te puedes imaginar cómo está la calle y cómo está todo. ­¡Muchas gracias, eh! ¡Buen servicio! ­Dile a Salinas, que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. ­Aquí ha habido una masacre. Cambio. ­De acuerdo, de acuerdo. ­Pero de verdad una masacre».

Manuel Fraga, ministro de la Gobernación entonces, pronunció su desafortunada y célebre frase “la calle es mía”. Y en la vida política tan tranquilo sigue.

  3 Responses to “Fantasmas del pasado”

  1. En 1976 no gobernaba Francisco Franco ya que había muerto el año anterior. Ya os vale.

  2. Y luego subvencionan con toda su jeta a la fundacion franco

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