Ene 282008
 
Vídeo: así contó esta historia el No-DO



Defender la legalidad frente al terrorismo les salió caro: terminaron siendo esclavos de la dictadura franquista en obras y campos de trabajo donde muchos de ellos pasaron entre penurias los últimos dias de su vida.
“Momentos de placidez”, según Mayor Oreja.

Los embalses del Ebro, Entrepeñas,o Barrios de Luna fueron tres de los más de 20 que el régimen fascista construyó con obra de mano esclava. También la reconstrucción de pueblos y ciudades como Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Toledo, Boadilla del Monte, Sabiñánigo, Figueres, entre otras. Aeropuertos como Sondica o Labacolla y estadios municipales como los de Valladolid y Palencia, pasando por cárceles como la de Carabanchel o Córdoba y la Clínica psiquiátrica de la Prisión Provincial de Madrid.

En sólo un año tras terminar la guerra se “juzgó” a 280.000 futuros presos-esclavos. Ya durante el conflicto, y después a través de Tribunales Militares, cárceles, Comisiones de Clasificación, campos de concentración y Batallones de Trabajadores, los sublevados se habían mostrado inclementes, con cifras de asesinados en retaguardia —y en tiempos de paz retórica— que alcanzan los 73.000 en la mitad de las provincias españolas, las que han sido estudiadas.

En el contexto de un Estado de guerra mantenido hasta 1948, los Tribunales Militares, los de Responsabilidades Políticas (desde 1939), los relacionados con la Causa General (1940), los de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940), la Ley sobre Seguridad Interior del Estado (1941) o la de represión del Bandidaje y Terrorismo (1947, específica en la lucha contra el maquis) establecieron el contexto legal de un enorme entramado represivo.

Miles de fusilados, una centena larga de campos de concentración (hasta 188 durante la guerra), multitud de prisioneros y presos empleados en trabajos forzosos miles de funcionarios depurados y, ante todo, la extensión de una sólida cultura del silencio , represión, exterminio del vencido y el miedo son las más claras imágenes de una posguerra marcada no por la reconciliación, sino por el politicidio.

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El internamiento, el castigo, la reeducación y la reutilización de la mano de obra de los prisioneros fue tan importante entonces como infravalorado ha sido después a la hora de forjar una imagen pública de la dictadura de Franco.
Todavía podemos escuchar la expresión “Franco hizo algo bueno, pantanos” que esconde tras de sí la historia de miles de hombres que en condiciones penosas que muchas veces terminaban con agónicas enfermedades o muerte, fueron torturados así por la dictadura fascista.

TORTURAS, VEJACIONES, HUMILLACIÓNES, Y EJECUCIÓNES:

Ser prisionero era estar condenado al hambre, al frío del invierno y al calor del verano, a la espera en el campo a veces sine die, a las palizas, a la sed, al aburrimiento, al miedo al aval y a la delación. También a la miseria, física y moral. Y era estar sometido a un régimen de vida impuesto por unos captores que menospreciaban legalidad alguna,internando extrajudicialmente a los prisioneros para cumplir una misión de «limpiar» la nación de sus enemigos

Las sacas de los campos, los fusilamientos a plena luz del día con los prisioneros formados, las «parrillas» —cuadriláteros de alambre de espino al sol, donde los prisioneros indisciplinados eran sometidos a hambre y sed—, los disparos nocturnos sobre los prisioneros o cosas más mundanas cuales los piojos, las enfermedades, las hambrunas , y los trabajos forzados hacían de las condiciones de vida un suplicio o provocaban graves enfermedades y muerte.

EL VALLE DE LOS CAÍDOS:


En la construcción del monumento, que llevó 18 años, participaron miles de presos políticos republicanos. Fue una manera de redimir parte de la condena que les había sido impuesta por defender sus ideas políticas. Muchos de estos presos murieron haciendo ese trabajo, el cual consistía en el manejo de grandes bloques de piedra, por la falta de medidas de seguridad de la época los accidentes se sucedían a diario. Otros murieron por agotamiento o por enfermedades pulmonares (provocadas al respirar continuamente el polvo que se desprendia al picar la piedra).

LOS ESCLAVOS DE HITLER
A algunos de ellos les esperó un destino mucho peor: el dictador los envió a los campos de exterminio alemán. Existe un documento de Himmler de orden del Fürher que dice que una parte de los exiliados republicanos en Francia sean llevados a campos de concentración y exterminio.

El entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, Ramón Serrano Suñer, se negó a reconocer la nacionalidad española a los exiliados republicanos que fueron exterminados en gran número en los campos nazis, padeciendo todo tipo de torturas, malos tratos y vejaciones mientras duró su cautiverio. En Mauthausen se les impuso el triángulo azul de los APÁTRIDAS.

El 6 de agosto de 1940 llegó a Mauthausen el primer grupo de republicanos. Fueron enviados alrededor de 7.200 españoles. Otros 12.000 republicanos españoles fueron a parar de forma obligada a diversos campos de concentración o de exterminio.

De la tragedia de la hecatombe mundial no se libraron tampoco los niños.

En los primeros días de la ocupación alemana, los nazis deportaron a familias españolas enteras e internaron a los niños adolescentes en el campo de Mauthausen, después de haberlos separado de sus padres. 16 niños fueron asesinados en Ravensbrück.

La base de datos de los españoles deportados a campos de exterminio nazis se puede consultar en esta web del ministerio de cultura.

www.Tu.tv

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