Ene 282008
 
Así se gana Federico desde su panfleto fascista el cielo: haciendo proselitismo del tráfico de órganos, intentándonos convencer con el texto de un iluminado “neocón” de las bondades del tráfico encubierto de órganos. Porque a ese señor de corbata estilo “Georgetown” se le olvida en su manifiesto de Doctor Mengele hablar sobre la desesperación ante una situación de necesidad. Que puede llevar a que los “ricos libegales” como él puedan castigarse el hígado todo lo que les de la gana porque siempre habrá un pobre miserable que les done parte del suyo y un riñón por si hace falta.

Esperanza Aguirre también es “libegal”: ¿en diez años veremos “top manta” de córneas en Madrid y buffet libre de pulmones?

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